(+51) 948843425

Disponibilidad por whatsapp

info@gysinmobiliaria.com

Escríbenos ahora

Estrategia Inmobiliaria
¿Por qué contratar una inmobiliaria para vender o alquilar un inmueble?

viernes, 25 noviembre 2016

¿Por qué contratar una inmobiliaria para vender o alquilar un inmueble?


Vender o alquilar un inmueble puede parecer sencillo: publicar fotografías, colocar un precio, responder mensajes y esperar a encontrar un comprador o inquilino.

En la práctica, una operación inmobiliaria implica mucho más.

Determinar un precio adecuado, presentar correctamente el inmueble, filtrar interesados, coordinar visitas, evaluar propuestas, negociar condiciones, revisar documentación y acompañar la formalización son etapas que pueden influir directamente en el resultado de la operación.

Por eso, contratar una inmobiliaria no debería significar simplemente “delegar la publicación del inmueble”.

Debe significar incorporar estrategia, experiencia y acompañamiento profesional.

Estas son algunas de las principales razones para hacerlo.

1. Experiencia para tomar mejores decisiones

El propietario conoce su inmueble mejor que nadie, pero eso no significa que tenga que conocer todo el proceso de comercialización.

Un asesor inmobiliario trabaja habitualmente con compradores, vendedores, inversionistas, propietarios, entidades financieras, notarías y otros profesionales relacionados con las operaciones inmobiliarias.

Esa experiencia permite identificar situaciones que pueden pasar desapercibidas para quien vende por primera vez.

El objetivo no es reemplazar al propietario en sus decisiones, sino ayudarlo a tomar decisiones mejor informadas.

2. Ahorro de tiempo

Vender o alquilar un inmueble requiere disponibilidad.

Hay que responder consultas, coordinar llamadas, contestar mensajes, programar visitas, atender interesados, revisar propuestas y realizar seguimiento.

Cuando el propietario tiene otras actividades, esta gestión puede convertirse rápidamente en una carga.

Un asesor inmobiliario profesional asume buena parte de esa coordinación y permite que el propietario participe en las decisiones importantes sin tener que ocuparse de cada detalle operativo.

3. Un precio basado en análisis, no en expectativas

Uno de los errores más frecuentes al vender una propiedad es confundir el valor que el propietario desea obtener con el precio que el mercado está dispuesto a pagar.

El precio debe analizarse considerando, entre otros factores:

  • Ubicación.
  • Área.
  • Características del inmueble.
  • Estado de conservación.
  • Distribución.
  • Frente y accesibilidad.
  • Zonificación y parámetros.
  • Situación legal y registral.
  • Oferta comparable.
  • Demanda.
  • Potencial del inmueble.

Los precios publicados en portales también deben interpretarse correctamente: son precios de oferta y no necesariamente precios finales de cierre.

Por eso, una valorización profesional no consiste simplemente en multiplicar los metros cuadrados por un precio promedio.

Consiste en determinar una posición competitiva para el inmueble.

Y algo más importante:

un precio demasiado alto también tiene un costo.

Puede reducir consultas, excluir potenciales compradores de los filtros de búsqueda y prolongar innecesariamente el tiempo de comercialización.

4. Mejor presentación y estrategia comercial

Un inmueble no se vende únicamente porque está disponible.

Hay que conseguir que las personas correctas lo conozcan y entiendan por qué puede ser interesante para ellas.

Una estrategia comercial puede incluir:

  • Fotografía profesional.
  • Video.
  • Recorridos 360°.
  • Drone, cuando corresponda.
  • Publicación optimizada.
  • Descripción estratégica.
  • Difusión digital.
  • Base de contactos.
  • Redes sociales.
  • Portales inmobiliarios.
  • Señalización.
  • Visitas programadas.
  • Open house bajo condiciones adecuadas.

Pero más publicidad no siempre significa mejores resultados.

La pregunta correcta es:

¿Estamos llegando al comprador adecuado?


5. Filtrar compradores e interesados

No toda persona que pregunta por un inmueble está realmente preparada para comprarlo.

Un buen proceso comercial busca conocer, dentro de lo razonable:

  • Qué está buscando.
  • Qué presupuesto maneja.
  • Si requiere financiamiento.
  • Si cuenta con una preaprobación o capacidad financiera suficiente.
  • Qué condiciones necesita.
  • En qué plazo pretende realizar la operación.

Esto permite evitar visitas innecesarias y concentrar esfuerzos en oportunidades con mayor posibilidad de avanzar.

El filtro no busca discriminar compradores.

Busca ordenar el proceso y proteger el tiempo de todas las partes.

6. Una red profesional puede ampliar las oportunidades

El mercado inmobiliario no funciona únicamente de manera individual.

Un profesional puede relacionarse con:

  • Otros agentes inmobiliarios.
  • Abogados.
  • Arquitectos.
  • Ingenieros.
  • Notarios.
  • Entidades financieras.
  • Tasadores.
  • Inversionistas.
  • Empresarios.
  • Propietarios y compradores.

Una red profesional bien gestionada puede ampliar las posibilidades de encontrar compradores, identificar propiedades o resolver determinados aspectos de una operación.

Pero una red de contactos por sí sola no garantiza una venta.

La confianza y la capacidad de gestionar correctamente esas relaciones son las que generan valor.

7. Negociar no significa simplemente bajar el precio

En una operación inmobiliaria, comprador y vendedor pueden tener intereses diferentes.

El comprador busca obtener las mejores condiciones posibles.

El vendedor busca proteger el valor de su patrimonio.

Entre ambos existen muchas variables que pueden negociarse:

  • Precio.
  • Forma de pago.
  • Plazos.
  • Entrega.
  • Bienes incluidos.
  • Condiciones contractuales.
  • Financiamiento.
  • Fecha de cierre.
  • Distribución de determinados gastos.

Por eso, negociar no significa simplemente aceptar o rechazar una oferta.

Significa entender qué quiere realmente cada parte y qué condiciones pueden generar un acuerdo viable.

Un buen asesor no debería prometer “el precio más alto posible”.

Debería buscar una operación razonable, segura y sostenible para las partes.


8. Objetividad frente a un inmueble que tiene valor emocional

Para muchos propietarios, una propiedad representa años de trabajo, recuerdos familiares o una parte importante de su patrimonio.

Eso es completamente comprensible.

Pero el mercado no determina el precio en función de los recuerdos.

Un profesional externo puede aportar una mirada más objetiva sobre:

  • Precio.
  • Presentación.
  • Condiciones.
  • Propuestas.
  • Plazos.
  • Perfil de compradores.
  • Estrategia de negociación.

Esto ayuda a separar el valor emocional del valor de mercado.

9. Coordinación legal, financiera y documental

Una operación inmobiliaria no termina cuando aparece un comprador.

Puede involucrar revisión registral, documentación del propietario, cargas y gravámenes, situación municipal, financiamiento, tasación, notaría, banco, pagos, contratos y formalización.

No significa que el asesor inmobiliario sustituya al abogado, notario, banco, arquitecto u otros especialistas.

Significa que puede coordinar adecuadamente el proceso y detectar cuándo se necesita la intervención de cada uno.

Esa coordinación puede evitar que un problema descubierto al final de la operación termine retrasando o frustrando el cierre.

10. Tener un profesional a cargo también significa tener seguimiento

Una de las diferencias entre publicar un inmueble y comercializarlo profesionalmente está en el seguimiento.

¿Qué ocurrió después de las visitas?

¿Por qué no avanzaron determinados interesados?

¿El precio está generando consultas?

¿La presentación está funcionando?

¿Estamos llegando al público adecuado?

¿Las condiciones de la operación están generando objeciones?

Estas preguntas permiten corregir la estrategia.

Por eso, una buena gestión inmobiliaria no consiste en publicar el inmueble y esperar.

Consiste en medir, analizar y ajustar.

¿Y qué ocurre cuando el propietario contrata a un amigo o familiar?

La confianza personal no necesariamente equivale a experiencia profesional.

Si una operación no avanza, aparecen diferencias de criterio o es necesario modificar la estrategia, puede resultar difícil separar la relación personal de la relación profesional.

Contratar a un profesional —sea amigo, familiar o una persona completamente externa— permite establecer desde el principio:

  • Objetivos.
  • Precio.
  • Plazo.
  • Honorarios.
  • Obligaciones.
  • Estrategia.
  • Forma de comunicación.
  • Reportes.
  • Condiciones para finalizar la relación.

La profesionalización protege tanto al propietario como al asesor.

Contratar una inmobiliaria no significa perder el control

Esta es una de las principales ideas que conviene entender.

Delegar la gestión comercial no significa entregar las decisiones sobre el patrimonio.

El propietario continúa tomando las decisiones importantes.

La función del asesor es aportar:

Información + estrategia + experiencia + gestión + negociación + coordinación.

Y cuanto más clara sea la relación entre propietario y asesor, mejores condiciones existen para trabajar.

¿Qué debería exigir un propietario a una inmobiliaria?

Antes de contratar, conviene preguntar:

  • ¿Cómo determinarán el precio?
  • ¿Cuál será la estrategia comercial?
  • ¿Dónde se publicará el inmueble?
  • ¿Cómo se filtrarán los interesados?
  • ¿Cómo se coordinarán las visitas?
  • ¿Qué información recibiré durante el proceso?
  • ¿Cómo se manejarán las ofertas?
  • ¿Qué documentación revisarán?
  • ¿Quién coordinará con los especialistas?
  • ¿Cuál será el plazo del encargo?
  • ¿Cuál será la comisión?
  • ¿Qué obligaciones tendrá cada parte?

Y especialmente:

¿Qué harán ustedes que yo no podría hacer simplemente publicando el inmueble por mi cuenta?

La respuesta debería estar en la metodología y no solamente en una promesa de venta rápida.

La diferencia está en cómo se trabaja el inmueble

Una inmobiliaria profesional no debería limitarse a colocar un anuncio.

Debe entender el inmueble, analizar su posición en el mercado, definir una estrategia, encontrar al público adecuado, gestionar interesados, negociar y acompañar el proceso hasta su formalización.

En G&S Servicios Inmobiliarios trabajamos bajo una metodología que resume nuestra forma de entender una operación inmobiliaria:

Valorizamos. Protegemos. Negociamos. Cerramos.

Porque vender o alquilar un inmueble no consiste simplemente en encontrar a alguien que quiera comprar o alquilar.

Consiste en construir las condiciones para que la operación correcta pueda suceder.

  • Etiquetas:
  • precios inmobiliarios
  • marketing inmobiliario
  • checklist inmobiliario
  • Consejos inmobiliarios
  • Inmobiliaria en Trujillo
  • Bienes raíces
  • Compra inmobiliaria
  • Propiedad inmobiliaria
  • Alcabala

CONOCIMIENTO PARA

DECIDIR MEJOR

¿Tienes una decisión inmobiliaria por tomar?

Conversemos sobre tu propiedad, proyecto u oportunidad de inversión.

Asesoría inmobiliaria personalizada