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Estrategia Inmobiliaria
¿Cómo manejar las quejas y reclamos de los clientes? Guía para una buena atención

jueves, 21 septiembre 2017

¿Cómo manejar las quejas y reclamos de los clientes? Guía para una buena atención


Una queja de un cliente no siempre significa que la relación está perdida.

En muchos casos, representa una oportunidad para conocer qué no está funcionando correctamente, corregir un problema y demostrar que existe una verdadera disposición para solucionarlo.

La diferencia está en cómo se responde.

Una respuesta defensiva, indiferente o poco clara puede convertir un problema puntual en una ruptura definitiva de la relación. Una atención profesional, en cambio, puede transformar una experiencia negativa en una oportunidad para recuperar la confianza.

Esto es especialmente importante en servicios profesionales e inmobiliarios, donde las operaciones pueden involucrar patrimonio, dinero, expectativas y decisiones importantes.

¿Por qué los clientes presentan quejas o reclamos?

Un cliente puede reclamar por diferentes razones:

  • No recibió la información que esperaba.
  • Hubo un retraso.
  • Existió una diferencia entre lo ofrecido y lo recibido.
  • No se cumplieron determinadas condiciones.
  • Se produjo un error.
  • La comunicación fue insuficiente.
  • No comprendió correctamente un procedimiento.
  • Considera que la empresa no respondió oportunamente.
  • Existe un desacuerdo sobre las condiciones de una operación.

No todos los reclamos tienen el mismo origen ni deben resolverse de la misma manera.

Por eso, el primer paso no debería ser responder inmediatamente, sino entender qué ocurrió.

Una queja también es información

Cuando un cliente se toma el tiempo de comunicar una insatisfacción, está proporcionando información que la empresa puede utilizar para mejorar.

Por eso, una organización profesional no debería limitarse a cerrar cada reclamo individualmente.



También debería preguntarse:

¿Por qué ocurrió?

¿Podría volver a suceder?

¿Qué podemos cambiar para evitarlo?

Si una misma queja aparece repetidamente, probablemente no se trate solamente de un problema con un cliente, sino de una oportunidad para revisar un proceso.

Las quejas pueden revelar problemas que no estamos viendo

No todos los clientes insatisfechos presentan formalmente una queja.

Algunos simplemente dejan de contratar a la empresa, dejan de recomendarla o buscan otra alternativa.

Por eso, una empresa no debería interpretar la ausencia de reclamos como evidencia de que todo funciona perfectamente.

Puede significar que los clientes están satisfechos.

Pero también puede significar que no están encontrando un canal adecuado para expresar su insatisfacción.

La gestión profesional consiste en facilitar la comunicación y aprender de ella.

¿Cómo responder correctamente a una queja?

No existe una respuesta única para todos los casos, pero sí existen principios que ayudan a manejar una situación difícil.

1. Escuchar antes de responder

El primer error es interrumpir al cliente para defenderse.

Antes de explicar, justificar o buscar responsables, hay que escuchar.

Permitir que el cliente explique qué ocurrió ayuda a identificar el verdadero problema y reduce la posibilidad de responder sobre una situación que no se ha entendido completamente.

Escuchar no significa aceptar automáticamente todo lo que el cliente afirma.

Significa comprender el problema antes de tomar una posición.

2. Mantener la calma

Cuando una persona está molesta, responder con el mismo tono normalmente aumenta el conflicto.

El profesional debe mantener una actitud serena, respetuosa y firme.

No se trata de permitir insultos o conductas agresivas.

Se trata de evitar que la respuesta de la empresa convierta un problema solucionable en una confrontación personal.

3. Reconocer la preocupación del cliente

Una frase como:

“Entiendo la preocupación que esto le ha generado.”

puede ser mucho más útil que comenzar inmediatamente con una explicación defensiva.

Reconocer la preocupación no significa necesariamente admitir responsabilidad.

Primero se valida la experiencia del cliente; después se analiza objetivamente lo ocurrido.

4. Separar los hechos de las percepciones

En una situación conflictiva pueden existir diferentes interpretaciones sobre lo ocurrido.

Por eso conviene revisar:

  • Qué se ofreció.
  • Qué se informó.
  • Qué se acordó.
  • Qué documentos existen.
  • Qué ocurrió realmente.
  • Qué obligaciones corresponden a cada parte.
  • Qué solución es posible.

Esta revisión permite pasar de una discusión basada en emociones a una conversación basada en hechos.



La comunicación clara evita muchos conflictos

Una parte importante de las quejas no necesariamente nace de una mala intención.

Puede surgir de una expectativa que nunca fue correctamente establecida.

Por ejemplo, expresiones como:

“Probablemente estará listo esta semana.”

pueden ser interpretadas por el cliente como:

“Estará listo esta semana.”

La diferencia parece pequeña, pero puede generar un conflicto posteriormente.

Por eso, una comunicación profesional debe ser:

  • Clara.
  • Concreta.
  • Oportuna.
  • Verificable.
  • Coherente con las condiciones reales.

En servicios inmobiliarios esto es especialmente importante.

Precio, comisión, plazos, documentación, condiciones de venta, financiamiento, visitas, exclusividad y responsabilidades deben explicarse con claridad.

Una expectativa mal gestionada puede convertirse en una queja futura.

En inmobiliaria, prevenir es mejor que corregir

Una buena gestión de reclamos comienza antes de que exista el reclamo.

Por eso, una inmobiliaria profesional debe procurar que el cliente conozca desde el inicio:

  • Qué servicio recibirá.
  • Qué incluye el servicio.
  • Qué no incluye.
  • Cuáles son los plazos estimados.
  • Qué información necesita proporcionar.
  • Qué documentos deben revisarse.
  • Qué responsabilidades corresponden a cada parte.
  • Qué situaciones pueden modificar el desarrollo de la operación.

La transparencia reduce malos entendidos y permite construir expectativas realistas.



¿Qué hacer cuando el cliente está muy molesto?

Cuando una persona está muy alterada, intentar resolver inmediatamente todos los aspectos técnicos puede ser poco efectivo.

Primero hay que recuperar las condiciones necesarias para conversar.

Un proceso práctico puede ser:

Escuchar → comprender → aclarar → analizar → proponer → acordar → hacer seguimiento.

Si existe una conducta agresiva, también deben establecerse límites.

Ser profesional y empático no significa aceptar insultos, amenazas o comportamientos irrespetuosos.

La comunicación debe mantenerse dentro de parámetros de respeto y seguridad.

La conducta asertiva es fundamental

La asertividad permite defender los intereses de la empresa y, al mismo tiempo, respetar al cliente.

Una respuesta asertiva puede ser:

“Entiendo su preocupación. Permítame revisar lo ocurrido para determinar qué corresponde y qué alternativa podemos ofrecerle.”

Es muy diferente de responder:

“Usted está equivocado y eso no es responsabilidad nuestra.”

La segunda respuesta puede ser correcta desde el punto de vista formal y, aun así, estar mal gestionada desde el punto de vista de servicio.



La clave está en defender lo que corresponde sin convertir la conversación en una pelea.

No todos los reclamos deben resolverse regalando algo

Existe otro error frecuente: pensar que solucionar una queja significa necesariamente otorgar una compensación.

No siempre es así.

Una solución puede consistir en:

  • Corregir un error.
  • Entregar información pendiente.
  • Cumplir una obligación.
  • Aclarar un procedimiento.
  • Reconocer una equivocación.
  • Establecer un nuevo plazo realista.
  • Coordinar con otra parte.
  • Mejorar un proceso.
  • Ofrecer una alternativa razonable.

La solución debe ser justa, proporcional y coherente con las obligaciones asumidas.

Una empresa que concede cualquier cosa para evitar una discusión puede reducir momentáneamente el conflicto, pero generar un problema mayor a largo plazo.

En una inmobiliaria, los reclamos pueden ser especialmente sensibles

Una operación inmobiliaria puede involucrar importantes sumas de dinero y decisiones patrimoniales.

Por eso, los reclamos pueden estar relacionados con aspectos como:

  • Precio.
  • Comisión.
  • Plazos.
  • Exclusividad.
  • Documentación.
  • Publicidad del inmueble.
  • Visitas.
  • Negociación.
  • Condiciones de la operación.
  • Financiamiento.
  • Coordinación con notaría, bancos u otras entidades.
  • Expectativas sobre el resultado de la comercialización.

En estos casos, la respuesta debe ser especialmente cuidadosa.

Cuando existe una controversia contractual o legal, no corresponde resolverla únicamente desde la atención comercial: debe revisarse el acuerdo y, cuando sea necesario, solicitar asesoría profesional especializada.



Registrar los reclamos también es importante

Una empresa que quiere mejorar no debería depender únicamente de la memoria de sus colaboradores.

Es recomendable registrar aspectos como:

  • Motivo del reclamo.
  • Fecha.
  • Cliente involucrado.
  • Área responsable.
  • Causa identificada.
  • Acción realizada.
  • Resultado.
  • Medidas preventivas.

Con el tiempo, esta información permite detectar patrones.

Si diez clientes reclaman por el mismo problema, probablemente no necesitamos diez respuestas diferentes.

Necesitamos corregir el proceso que está generando el problema.



De la queja a la mejora

La gestión de reclamos debería tener dos objetivos:

Resolver el problema actual

El cliente necesita saber qué se hará respecto de su situación concreta.

Evitar que vuelva a ocurrir

La empresa debe analizar qué cambio puede implementar para reducir la posibilidad de repetir el problema.

Esta segunda etapa es la que convierte una queja en una verdadera herramienta de mejora.

¿Qué no debemos hacer ante una queja?

Hay algunas conductas que suelen empeorar cualquier conflicto:

No ignorar al cliente.

No interrumpir constantemente.

No discutir para demostrar quién tiene razón.

No culpar inmediatamente a otra persona o área.

No prometer una solución que no podemos cumplir.

No minimizar el problema.

No responder con agresividad.

No utilizar información ambigua para salir del momento.

No cerrar el caso sin verificar si realmente quedó solucionado.


El seguimiento también forma parte de la solución

Resolver un reclamo no siempre termina cuando se entrega una respuesta.

En determinados casos conviene realizar un seguimiento posterior para comprobar que la solución efectivamente funcionó.

Una simple comunicación puede marcar una diferencia:

“Queríamos confirmar que la situación quedó solucionada y saber si necesita alguna información adicional.”

Esto demuestra que la empresa no estaba interesada únicamente en cerrar el reclamo, sino en resolver realmente el problema.

Una queja bien gestionada puede fortalecer la confianza

No todas las experiencias negativas pueden evitarse.

Los errores ocurren, existen retrasos y pueden aparecer diferencias de interpretación.

Lo que sí puede gestionarse es la manera en que la empresa responde.

Una organización profesional no busca que sus clientes nunca tengan problemas.



Busca identificarlos rápidamente, resolverlos correctamente y aprender de ellos.

En G&S Servicios Inmobiliarios creemos que la confianza no se construye solamente cuando todo sale bien.

También se construye cuando aparece una dificultad y existe la capacidad profesional para afrontarla con claridad, respeto y responsabilidad.


Porque gestionar una operación inmobiliaria no significa únicamente llegar al cierre.

Significa también proteger la relación y las decisiones que existen detrás de cada operación.

Construir valor inmobiliario. Proteger decisiones. Crear relaciones que perduran.

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