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Estrategia Inmobiliaria
¿Cómo fijar el precio de venta de un inmueble? Claves para no sobrevalorar

lunes, 26 junio 2017

¿Cómo fijar el precio de venta de un inmueble? Claves para no sobrevalorar


Poner un inmueble en venta comienza con una decisión aparentemente sencilla:

¿A qué precio lo voy a ofrecer?

Sin embargo, determinar correctamente el precio de venta de una vivienda, terreno, departamento o inmueble comercial requiere mucho más que revisar algunos anuncios en internet.

El propietario suele conocer muy bien su inmueble, pero eso no significa necesariamente que conozca su valor actual de mercado.

Además, factores como el valor sentimental, las mejoras realizadas, el precio que necesita obtener o lo que pagó años atrás pueden influir en sus expectativas.

Por eso, antes de publicar un inmueble, conviene separar una cosa de la otra:

el precio que queremos obtener y el precio que el mercado está dispuesto a pagar.

¿Qué significa realmente fijar el precio de un inmueble?

Fijar el precio no consiste simplemente en colocar una cifra.

Significa determinar un posicionamiento competitivo dentro del mercado, considerando las características del inmueble, su ubicación, la oferta disponible y el perfil de los potenciales compradores.

Dos propiedades con la misma área construida pueden tener valores muy diferentes.

¿Por qué?

Porque pueden diferenciarse en aspectos como:

  • ubicación;
  • frente y dimensiones del terreno;
  • distribución;
  • antigüedad;
  • estado de conservación;
  • calidad de construcción;
  • vista;
  • orientación;
  • cercanía a parques o avenidas;
  • zonificación;
  • parámetros urbanísticos;
  • estacionamientos;
  • posibilidades de ampliación;
  • situación registral;
  • y potencial de desarrollo.

Por eso, el precio por metro cuadrado es una referencia, no una respuesta automática.

1. No confundas precio de publicación con precio de mercado

Una de las fuentes más accesibles para conocer precios son los portales inmobiliarios.

Son útiles, pero deben interpretarse correctamente.

Cuando revisas anuncios, estás observando principalmente precios de oferta, es decir, lo que los propietarios o intermediarios están solicitando.

Eso no necesariamente coincide con el precio final de una operación.

Por eso, tomar como referencia el anuncio más caro de una zona y utilizarlo como justificación para valorar un inmueble puede llevar a una sobrevaloración.

Lo correcto es analizar propiedades realmente comparables y, cuando sea posible, complementar esa información con referencias de operaciones y conocimiento del mercado local.

2. Compara propiedades realmente similares

No basta con que dos inmuebles estén ubicados en el mismo distrito.

Para realizar una comparación razonable hay que considerar variables como:

Ubicación: calle, avenida, urbanización, sector y entorno inmediato.

Área: terreno, área construida y distribución.

Características: número de dormitorios, baños, estacionamientos, antigüedad, acabados y estado de conservación.

Posición: esquina, frente a parque, interior, frente principal o ubicación secundaria.

Potencial: posibilidad de ampliar, construir, subdividir o desarrollar, cuando corresponda.

Situación jurídica: propiedad independizada, cargas, gravámenes y otros aspectos que puedan afectar la operación.

Una propiedad frente a un parque, por ejemplo, no necesariamente tiene el mismo valor que otra ubicada a pocas cuadras, aunque ambas pertenezcan a la misma urbanización.


La comparación debe hacerse con inmuebles verdaderamente equivalentes.

3. La ubicación puede cambiar significativamente el valor

En el mercado inmobiliario, la ubicación continúa siendo uno de los principales componentes del valor.

Pero decir simplemente “está en una buena zona” no es suficiente.

Dentro de una misma ciudad pueden existir diferencias importantes entre:

  • una avenida comercial y una calle residencial;
  • una propiedad frente a parque y otra interior;
  • una esquina y un lote intermedio;
  • una zona consolidada y otra en proceso de desarrollo;
  • una ubicación con buena conectividad y otra con menor accesibilidad.

En Trujillo, por ejemplo, no debería utilizarse un único valor por metro cuadrado para toda una urbanización o distrito.

La micro ubicación importa.

4. El estado del inmueble también influye

Una propiedad no vale lo mismo recién remodelada que otra que requiere una inversión importante para ser habitable o comercialmente atractiva.

Al evaluar el precio hay que considerar:

  • antigüedad;
  • mantenimiento;
  • instalaciones;
  • acabados;
  • distribución;
  • necesidad de reparaciones;
  • calidad de construcción;
  • y costos que probablemente tendrá que asumir el comprador.

Pero esto tampoco significa que siempre sea conveniente remodelar antes de vender.

Una remodelación debe evaluarse económicamente.

Si se invierten S/50,000 en una mejora que el mercado solamente reconoce parcialmente, la operación puede no resultar conveniente.

Por eso, antes de gastar dinero en una propiedad que se quiere vender, conviene preguntarse:

¿Esta mejora realmente incrementará el valor percibido y la posibilidad de venta?


5. El precio también debe considerar al comprador objetivo

No todos los inmuebles tienen el mismo público.

Un departamento dirigido a una familia que busca vivienda habitual tiene un mercado diferente al de un terreno para un desarrollador.

Un local comercial tiene compradores distintos a los de una casa familiar.

Un inmueble de alto valor patrimonial requiere una estrategia diferente a la de una propiedad dirigida a un mercado masivo.

Por eso, determinar el precio también implica identificar:

¿Quién tiene capacidad económica y necesidad real de comprar este inmueble?

Esta pregunta es especialmente importante cuando el precio supera determinados rangos de búsqueda habituales.

6. Un precio demasiado alto puede reducir la exposición efectiva

Un propietario puede pensar:

“Empecemos alto y después negociamos.”

El problema es que un precio inicial excesivamente elevado puede hacer que el inmueble quede fuera del rango de búsqueda de buena parte de los compradores potenciales.

Muchos compradores utilizan filtros de precio en los portales inmobiliarios.

Si el inmueble aparece por encima de su presupuesto, posiblemente ni siquiera llegará a ser considerado.

Y esto ocurre antes de que el comprador tenga la oportunidad de conocer sus características.

Por eso, estar publicado no significa necesariamente estar compitiendo.

El inmueble debe estar correctamente posicionado dentro del mercado al que pretende llegar.

7. No existe un porcentaje universal de descuento

Es frecuente encontrar recomendaciones como:

“Una vivienda normalmente se vende 10 % por debajo del precio publicado.”

No conviene utilizar esta afirmación como regla general.

La diferencia entre el precio inicial y el precio final depende de múltiples factores:

  • atractivo del inmueble;
  • urgencia del vendedor;
  • condiciones del mercado;
  • competencia;
  • calidad de la oferta;
  • forma de pago;
  • capacidad de negociación;
  • situación jurídica;
  • necesidad de financiamiento;
  • y estrategia comercial.

Una propiedad correctamente valorizada puede requerir poca negociación.

Otra, sobrevalorada, puede terminar necesitando una reducción considerable.

El objetivo no debería ser inflar el precio para después descontarlo.

Debería ser encontrar desde el inicio un rango de precio razonablemente sustentado.


8. ¿Qué ocurre si el inmueble no recibe interesados?

La ausencia de resultados también proporciona información.

Si un inmueble tiene buena exposición pero no genera consultas, puede ser necesario revisar:

  • precio;
  • fotografías;
  • descripción;
  • presentación;
  • canales utilizados;
  • segmentación;
  • condiciones de venta;
  • o incluso las características del inmueble frente a la competencia.

No siempre la solución consiste en bajar el precio.

Pero tampoco debería descartarse esa posibilidad cuando la evidencia del mercado indica que el inmueble está fuera de posición.

La clave está en medir la respuesta del mercado y ajustar la estrategia con información, no por intuición.

9. No todo es precio

Un buen precio puede atraer compradores.

Pero un inmueble mal presentado puede perder oportunidades incluso cuando está correctamente valorizado.

Por eso, antes de publicar conviene trabajar también:

Fotografías

Deben mostrar el inmueble de manera clara, ordenada y realista.

Video

Permite transmitir distribución, espacios y características que las fotografías no siempre consiguen mostrar.

Orden y limpieza

Una propiedad despejada facilita que el comprador imagine cómo podría utilizarla.

Iluminación

La luz natural puede cambiar considerablemente la percepción de los ambientes.

Información

La descripción debe responder rápidamente a las preguntas esenciales: ubicación, área, distribución, características, condiciones y principales atributos.

Visitas

La experiencia durante la visita también forma parte de la estrategia de venta.


El objetivo no es maquillar una propiedad, sino presentarla de la mejor manera posible y con honestidad.

10. ¿Conviene bajar el precio?

Reducir el precio puede ser necesario cuando la respuesta del mercado demuestra que el inmueble está mal posicionado.

Pero hacerlo de manera automática o periódica tampoco es una estrategia.

Antes de reducirlo conviene analizar:

¿El inmueble está siendo visto?

¿Está generando consultas?

¿Las consultas se convierten en visitas?

¿Las visitas generan propuestas?

¿Qué objeciones están planteando los compradores?

Estas respuestas ayudan a determinar dónde está realmente el problema.

Si nadie pregunta, probablemente existe un problema de exposición, presentación o precio.

Si muchos preguntan pero nadie visita, puede existir una diferencia entre la expectativa generada y la realidad.

Si hay visitas pero no propuestas, probablemente sea necesario analizar precio, características o condiciones de la operación.

La respuesta del mercado puede convertirse en una herramienta de diagnóstico.

11. Una buena valorización no es simplemente calcular metros cuadrados

Uno de los errores más frecuentes es multiplicar el área del inmueble por un precio promedio por metro cuadrado y considerar que el resultado es su valor.

Ese cálculo puede servir como punto de partida, pero no sustituye un análisis de mercado.

Una valorización debe considerar, entre otros aspectos:

Inmueble + ubicación + mercado + características + potencial + situación jurídica.

Por eso, dos propiedades con igual área pueden tener valores completamente diferentes.

Y en terrenos, el potencial urbanístico y de desarrollo puede ser incluso más importante que algunas características físicas actuales.

Entonces, ¿cómo establecer un precio adecuado?

Un proceso razonable puede seguir cuatro pasos:

1. Conocer el inmueble

Analizar sus características físicas, documentarias, urbanísticas y comerciales.

2. Estudiar el mercado

Revisar propiedades comparables, oferta disponible, demanda y comportamiento de la zona.

3. Determinar un rango de valor

No necesariamente existe un único precio matemáticamente exacto. Lo importante es establecer un rango sustentado y definir una estrategia dentro de él.

4. Posicionar y medir

Publicar correctamente, observar la respuesta del mercado y realizar ajustes cuando la información obtenida lo justifique.

Este proceso permite tomar decisiones con mayor fundamento.

Vender rápido no siempre significa vender bien

Un propietario puede pensar que el mejor resultado es vender lo antes posible.

Pero una venta rápida a un precio significativamente inferior al valor razonable tampoco necesariamente representa una buena operación.

Del mismo modo, mantener durante meses un precio excesivamente elevado tampoco protege el patrimonio.

El objetivo debería ser encontrar un equilibrio entre:

precio + plazo + condiciones + estrategia.

Una buena venta es aquella en la que el propietario comprende el valor de su inmueble, conoce el mercado y toma una decisión informada.

En G&S Servicios Inmobiliarios

En G&S entendemos la valorización como mucho más que asignar un precio por metro cuadrado.

Valorizamos el inmueble, su ubicación, el mercado y su potencial para determinar una estrategia de precio y posicionamiento.

Porque una propiedad puede tener muchas características atractivas, pero si está mal valorizada puede perder oportunidades.

Y una propiedad correctamente valorizada puede competir mejor desde el primer día.

Valorizamos. Protegemos. Negociamos. Cerramos.

Porque vender un inmueble no comienza cuando aparece el comprador.

Comienza cuando se toma correctamente la decisión de cuánto pedir y cómo posicionarlo.


Contenido de carácter informativo. El valor de cada inmueble depende de sus características particulares, ubicación, situación jurídica, condiciones de mercado y demás factores relevantes. Una referencia de mercado no sustituye una valorización profesional.

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