Tu inmueble no vale lo que crees

¿Alguna vez intentaste vender un inmueble y te sorprendió que los compradores no están dispuestos a pagar el precio que ofreces sino una suma mucho menor? Esto es algo muy común y ocurre con las mayoría de las personas. Sobre todo quienes quieren vender la casa en donde viven. Te explico porqué ocurre esto.

Un inmueble es algo que una persona no compra todos los días, y los que tienen la posibilidad de hacerlo probablemente lo hagan una vez en la vida. Entonces tomar la decisión de comprar o vender un inmueble es muy difícil y lleva consigo mucho estrés e incertidumbre.

La persona que compra un inmueble y sobre todo si es la primera vez, va a asegurarse de no comprar algo que esté sobrevaluado ya que esta decisión tendrá consecuencias financieras por muchos años. Entonces evitará cometer errores.

Y por otro lado, la persona que vende su inmueble es consciente de todo el esfuerzo que realizó para comprar esa propiedad en años anteriores y mantenerla habitable hasta el presente. Entonces querrá obtener el máximo beneficio para llevar consigo todo ese esfuerzo a su nuevo hogar o a su nuevo proyecto. En pocas palabras, no quiere perder ese esfuerzo.

Entonces esta puja de arriba y abajo en el precio produce un valor intermedio que se denomina valor de mercado. El valor de mercado es el precio de equilibrio entre la oferta y la demanda. Podríamos decir que es un valor intermedio entre el lo máximo que un comprador está dispuesto a pagar y lo mínimo que un vendedor está dispuesto a ofrecer. El precio de mercado es el precio en el que normalmente se publican los inmuebles en portales inmobiliarios, redes sociales, etc. Luego de un análisis comparativo de mercado que hacen las inmobiliarias, los tasadores e incluso los propietarios que tienen conocimiento del mercado. ¿Pero realmente se venden al precio de mercado?

Si una propiedad se publica al precio correcto con un buen margen de negociación se puede vender a ese precio. Pero en la realidad, lo que sucede es que llega un comprador interesado y hace una oferta con un mayor descuento. Si el propietario vendedor acepta el precio se vende la propiedad. Ese monto por el cual se cerró el trato es el precio de venta o precio de cierre. Estos precios no se publican en redes sociales, ni en portales ni es público para la mayoría. Por tanto no se tiene en cuenta para hacer los análisis de mercado.

Muchas personas cuando se les pregunta por el precio al cual vendieron sus inmuebles tienen a mentir y exagerarlo por miedo a las críticas. Nadie quiere exponer su situación financiera para no recibir burlas. Nadie quiere ser el que regaló su casa para que no se piense que tiene problemas económicos. Y vender una casa a un buen precio no implica que se tenga problemas económicos. Es más, es probable que la persona que pida el precio más alto sea la que justamente se encuentre con problemas económicos. Independientemente al precio la venta tiene que ver con las metas personales de cada persona.

Hay otros tipos de precios que nos hacen creer que el inmueble cuesta más de lo que realmente vale. Que son el valor de la tasación y el valor sentimental.

El valor de la tasación lo hace un profesional para determinar el valor máximo de una propiedad, que suele tener diferentes fines, ya sea hipotecario, fiscal, patrimonial, etc. En las tasaciones normalmente se hacen una aclaración sobre el precio de venta rápida, que es el precio más aproximado al valor de cierre. Pero las personas malinterpretan los resultados que ofrece la tasación y solicitan el precio máximo e incluso por encima de la tasación.

El precio de venta rápida es un término que confunde a las personas que creen que es el precio al que vendería una persona si estuviera apurada. Sin embargo, el precio de venta rápida es el precio de venta al día de hoy. Independientemente si hay o no apuros por vender.

El valor sentimental

El esfuerzo que mencioné anteriormente por comprar una casa y mantenerla, adicionando los recuerdos y vivencias de las personas, más la melancolía de abandonar el barrio y el cariño hacia la comunidad hace que una persona valore su inmueble de una forma emocional. Que está fuera de todo cálculo financiero. El valor sentimental no tiene precio, es incalculable. Porque no se pueden comprar recuerdos, no se pueden comprar estas experiencias que están asociadas a un inmueble. Y para desgracia de los vendedores, las personas que van a comprar no perciben este valor agregado por el propietario porque realmente no les interesan. Ellos quieren agregar sus propios recuerdos y sus propias experiencias.

Si quieres vender una propiedad a un precio justo tanto para ti como para el comprador es importante que dejes de lado el valor sentimental y te despegues de esos sentimientos hacia el inmueble y así obtener nuevas experiencias en un nuevo hogar.

Fuente : Gustavo Silva